¿Cambio climático?
¿Cambio climático?
Por Gabriela De la Paz
Este año, el clima ha estado desconcertante: el invierno prácticamente nunca llegó y pasamos sin transición del otoño a una calurosa primavera. El calor empieza a ser agobiante, como ocurre desde mayo hasta septiembre, y los incendios forestales ya se han hecho presentes.
Después de todo, ha sido una temporada rara: el año pasado hubo muy pocas lluvias en la zona metropolitana de Monterrey. Como suele suceder, cuando llovió, llovió en serio y nos inundamos como de costumbre, pero en comparación con otros años, hubo menos días fríos y más de calor.
Contrasto mis impresiones con las notas de cómo en 2005 se rompió el récord de más huracanes en una sola temporada y cómo el último huracán surgió cuando oficialmente ya había terminado esa etapa. Sin olvidar, claro, los devastadores efectos de "Katrina", "Stan" y "Wilma" y que ese enero todavía estábamos sorprendidos por la violencia del tsunami en el Océano Índico.
Por lo tanto, me inclino a pensar que algo le pasa a la Tierra, algo diferente de los cambios que experimenta normalmente. Creo que de verdad está ocurriendo un calentamiento global. Los científicos argumentan que la concentración de dióxido de carbono y otros gases tóxicos se ha incrementado en un 30 por ciento desde 1800, que es cuando la industrialización comienza en serio. La agricultura y la quema de combustibles fósiles (petróleo) también son responsables de ello, según la BBC.
Al quejarme del sofocante calor, no puedo dejar de pensar en los glaciares del Ártico que se han adelgazado hasta en un 40 por ciento y cómo los del Antártico se están retirando hacia el polo sur. Y cómo el hecho de que el nivel del mar aumente hará que las costas se "hundan" día a día. Los científicos sostienen que, aunque de la noche a la mañana dejáramos de emitir estos gases tóxicos, el daño ya está hecho y los efectos se sentirán por siglos. Lo peor es que no estamos ni siquiera cerca de lograrlo.
Esta semana se cumplen dos décadas del peor accidente en una planta nuclear. En Chernobyl, Ucrania (entonces parte de la URSS), un reactor nuclear tuvo una explosión interna que causó que se derritieran algunas secciones hasta el revestimiento exterior, causando una radiación a varios kilómetros a la redonda. Greenpeace estima que 93 mil personas murieron en consecuencia, aunque admiten que no hay una metodología aceptada para calcular con exactitud el total de víctimas. Eso, sin hablar del daño ecológico, que es considerable.
Chernobyl está muy lejos y los accidentes nucleares de verdad son raros. Lo más común son los incendios forestales, la tala de bosques, el cambio de uso de suelo de zonas boscosas a agrícolas o habitacionales, la desaparición de las montañas que rodean a Monterrey, el despilfarro de agua y de energía eléctrica, la quema de pastizales, el incremento de parque vehicular, la basura arrojada en la calle, los parques, ríos y cañadas que "invadimos" cuando vamos de paseo y dejamos hechos un muladar, más muchas cosas que hacemos a diario y que van minando nuestro planeta.
Hablamos mucho de "desarrollo sustentable" y de ecología, pero no lo practicamos porque nos parece que no se relaciona con nosotros o que no podemos contribuir en nada. ¿Qué tal si empezamos hoy a ser un poco más responsables de lo que le costamos a nuestro planeta? Mañana ya es muy tarde y todo lo que podamos contribuir hoy será vital para nuestro futuro. No se trata de si podemos pagar o no por lo que consumimos, sino cuánto le cuesta al medio ambiente recuperarse de nuestro estilo de vida.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home