'Reviven' con caldo de ratas
EL NORTE/Staff
FRESNILLO, Zacatecas.- La necesidad y la poca productividad agrícola han hecho que algunos fresnillenses hayan cambiado su oficio por la caza de rata de monte, la cual venden por pieza o en caldo, y a la que le atribuyen incluso propiedades curativas.
"Gracias a Dios, las ratas no se acaban y gustan a la gente", platica desde su puesto en el mercado de abastos Manuel Torres.
Mujeres cargando sus bolsas de mandado, ancianas con reboso o padres con sus niños de la mano buscan desde temprano el puesto para comprar sus ratas y cocinarlas de la manera como la imaginación y la sazón lo permitan.
Sobre un cajón de plástico están las ratas grises, bigotonas y de cola larga, que alimentan el arte culinario de Fresnillo.
"Cada semana vendo unas 20 ó 30, la mayoría sobre pedido y si no, de todas formas se acaban", explica Torres.
Alejandro Valdez, otro vendedor, tiene una caja repleta de ratas, las cuales vende como pan caliente y gana hasta 600 pesos por día.
"La piden mucho para los viejitos, es una carne muy buena, verdad de Dios", afirma Valdez.
Los fresnillenses le atribuyen propiedades para reducir niveles de diabetes, como antídoto contra la artritis, el cáncer y la hipertensión.
Cada lunes, el sazón que da Jesús Briseño a la rata guisada en caldo, le ha permitido que éste sea ya una tradición en "El Trébol", bar ubicado a un costado del Teatro Echeverría, en pleno centro de Fresnillo.
Briseño afirma que muchos de los comensales que llegan al lugar lo hacen porque les gusta el caldo, pero sobre todo por ser el mejor remedio contra la cruda.
FRESNILLO, Zacatecas.- La necesidad y la poca productividad agrícola han hecho que algunos fresnillenses hayan cambiado su oficio por la caza de rata de monte, la cual venden por pieza o en caldo, y a la que le atribuyen incluso propiedades curativas.
"Gracias a Dios, las ratas no se acaban y gustan a la gente", platica desde su puesto en el mercado de abastos Manuel Torres.
Mujeres cargando sus bolsas de mandado, ancianas con reboso o padres con sus niños de la mano buscan desde temprano el puesto para comprar sus ratas y cocinarlas de la manera como la imaginación y la sazón lo permitan.
Sobre un cajón de plástico están las ratas grises, bigotonas y de cola larga, que alimentan el arte culinario de Fresnillo.
"Cada semana vendo unas 20 ó 30, la mayoría sobre pedido y si no, de todas formas se acaban", explica Torres.
Alejandro Valdez, otro vendedor, tiene una caja repleta de ratas, las cuales vende como pan caliente y gana hasta 600 pesos por día.
"La piden mucho para los viejitos, es una carne muy buena, verdad de Dios", afirma Valdez.
Los fresnillenses le atribuyen propiedades para reducir niveles de diabetes, como antídoto contra la artritis, el cáncer y la hipertensión.
Cada lunes, el sazón que da Jesús Briseño a la rata guisada en caldo, le ha permitido que éste sea ya una tradición en "El Trébol", bar ubicado a un costado del Teatro Echeverría, en pleno centro de Fresnillo.
Briseño afirma que muchos de los comensales que llegan al lugar lo hacen porque les gusta el caldo, pero sobre todo por ser el mejor remedio contra la cruda.

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