Vuelven chicharreros y piñeros
Comandantes de la Procuraduría local aseguran que los nuevos policías desconocen los artegios que el hampa está retomando para robar casas
Arturo Sierra
Ciudad de México (3 abril 2006).- Los chicharreros y piñeros están de vuelta. No tocan reggae ton ni cumbia, pero sí saben de sonidos: el del timbre, el de la madera, el del engaño.
Los viejos policías los conocen, hace tiempo los persiguieron, pero ahora las nuevas generaciones de judiciales no saben de qué se les hablan cuando escuchan esos apodos.
Cada día, en la Ciudad de México se denuncian un promedio de 17 robos a casa habitación, la mitad de ellos con violencia, donde los delincuentes entran a la fuerza, amagan a sus víctimas con armas y, en algunos casos, llegan a abusar sexualmente de las mujeres.
La otra mitad de los robos son cometidos por chicharreros y piñeros los delincuentes que ahora están retomando viejas técnicas o artegios para ingresar a los domicilios.
Comandantes de la Procuraduría capitalina explicaron que actualmente está de moda la actuación de los chicharreros y los piñeros.
Los primeros son aquellos que tocan el timbre de las casas, principalmente en zonas residenciales, para saber si hay alguien y en caso de que nadie salga, los delincuentes comienzan a actuar.
Los vecinos deben estar muy atentos si observan que de manera extraña uno o varios jóvenes fingen que se les vuela una pelota o balón a una casa y después tocan el timbre.
"De esta manera los ladrones se dan cuenta a qué casas pueden ingresar, qué tipo de gente es la que vive ahí", explicó un comandante.
Una de las bandas más conocidas por esa técnica era la de "Pepe La Preciosa", que según la Procuraduría capitalina estuvo integrada por más de 60 personas dedicadas al robo de residencias en la zona sur del DF.
Entre sus "técnicas" para el atraco lanzaban pelotas a las casas y si nadie les abría brincaban a un joven por la barda o ventana para que les abriera las puertas.
Los viejos comandantes de la PGJDF explicaron que Juana Barraza, la llamada "mataviejitas", es una piñera.
Los piñeros se identifican por su facilidad para hablar y con eso engañan a sus víctimas.
Ahora se sabe que durante sus robos, Barraza ingresaba a los domicilios con diversos pretextos, como ser trabajadora del Gobierno, enfermera u ofrecer sus servicios como empleada doméstica.
En ocasiones, los piñeros utilizan disfraces y se presentan como trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza, la Comisión Nacional del Agua o como enfermeras.
La desaparecida Dirección de Investigación para la Prevención de la Delincuencia tenía un amplio archivo de ladrones, diferenciándolos por sus técnicas, aunque actualmente ya no existe en la Procuraduría del DF.
El zorrero es el delincuente que ingresa a las casas sin dejar ningún rastro, se especializaba en entrar por puertas o ventanas.
Estos delincuentes dejaban su firma adentro de las casas que hurtaban, pues hacían sus necesidades fisiológicas en las camas o los sillones de la sala.
El chiclero es el delincuente que coloca goma de mascar en las chapas de las puertas para impedir que estas cierren en su totalidad yen un descuido de los dueños ingresaba a robar.
Comandantes de la PGJDF criticaron que los nuevos agentes judiciales desconozcan por completo los engaños que utilizan los delincuentes.
"Ahora se quieren hacer los muy listos y hacen operativos con las estadísticas que tienen de robo a casa habitación, patrullan los lugares y hacen presencia, pero en el fondo no saben ni cómo actúan los delincuentes", dijo un comandante.
Elnorte.com

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